Nerazzurri Magazine

Pasión por el Inter de Milán

El sueño que acabó con la obsesión

El Inter de Milán logró el único triplete del fútbol italiano tras derribar al Barça de Guardiola y conquistar la Champions en el Santiago Bernabéu

Por Adrián Sobrino / Iker Cotón

El 27 de mayo de 2009, el Barcelona de Pep Guardiola derrota por 2-0 al Manchester United en la final de la Champions disputada en Roma e inicia, lo que a priori parece ser, una de las mayores hegemonías de la historia del fútbol europeo. El curso siguiente, la sede de la final será el Santiago Bernabéu, la casa del eterno rival, y los culés se marcan como objetivo levantar su segunda 'orejona' consecutiva con la mayor épica posible, en territorio blanco. El problema, la inesperada aparición en escena del Inter de Milán, que de la mano de José Mourinho y tras 45 años de espera volverá a hacer historia europea con una plantilla plagada de descartes, que sumados a los dos grandes títulos nacionales, obtendrá así el que hasta ahora es el único triplete de la historia del fútbol italiano.

Celebración del Inter tras ganar la Champions

El portugués formó un equipo competitivo, con ansias de ser campeón y cuya plantilla era una de las más veteranas del viejo continente. Pese a la marcha de Ibrahimovic, su gran estrella, se reforzaron con la llegada de jugadores importantes como Samuel Eto’o o el argentino Diego Milito, que dotaron al equipo de la calidad necesaria para lograr la empresa que se habían propuesto, asaltar el ‘trono’ del fútbol europeo.

Samuel Eto'o y Diego Milito

Los ‘neoazurri’, que entraron en la máxima competición europea tras procalamarse campeones ligueros la temporada anterior, quedaron encuadrados en la fase de grupos junto con Barcelona (vigente campeón), Rubin Kazán y Dinamo de Kiev. La clasificación, que a priori parecía sencilla para los dos primeros conjuntos, terminó siendo una auténtica pesadilla para los pupilos de Mourinho, que obtuvieron su pase a los octavos de final tras vencer al combinado ruso por 2-0 en la sexta y última jornada. Tres empates en las tres primeras jornadas complicaron el camino de un equipo que precisó el apoyo de su gente para el pase, en una fase en la que disputó frente al Barça dos encuentros que sirvieron de antesala para lo que llegaría en las semifinales del torneo.

Fase de grupos del Inter

Ya en las rondas eliminatorias, los caminos del Chelsea y José Mourinho se volvieron a cruzar, y el portugués salió victorioso tanto en el encuentro de ida, como en el de vuelta. El regreso del de Setúbal se saldó con un corto 0-1 a favor de los italianos, completando así el 2-1 obtenido en la ida disputada en el Giuseppe Meazza. Ya en cuartos de final, el sorteo, con cierta fortuna, deparó un choque asequible frente al Cska Moscú. Sin embargó, los italianos sufrieron más de la cuenta, aunque volvieron a hacer efectiva la ventaja lograda en casa (1-0), superando por el mismo resultado a un conjunto ruso que disputó todo el segundo tiempo con un jugador menos.

Partido ante el Chelsea y CSKA

‘Mou’ y el Barça, continuación de una historia de odio

En semifinales, el destino fue caprichoso y quiso que los interinos de nuevo se volvieran a cruzar en el camino del Barcelona, teniendo que disputar por tercera vez consecutiva el partido de vuelta lejos de su estadio. Fue una eliminatoria histórica, que quedará para siempre en el recuerdo, que comenzó a calentarse tras unas declaraciones del técnico portugués en las que afirmaba que para ellos la final era “un sueño”, afirmando que lo de los blaugranas era más bien “una obsesión llamada Santiago Bernabéu”. Tras eso, el Inter venció en la ida por 3-1, con goles de Sneijder, Maicon y Milito (este último en una discutida posición ilegal que el linier no señaló) que sirvieron para remontar el tanto inicial de Pedro.

Semifinal ida Inter vs Barça

El enfado del club catalán era mayúsculo, pero se apoyó en su gente para darle la vuelta a la eliminatoria en el Camp Nou. El coliseo blaugrana, lleno hasta la bandera, fue testigo de uno de los choques más memorables de la historia de la Champions. El combinado culé estaba obligado a jugar un fútbol ofensivo, pero se topó con un gran entramado defensivo ideado por Mourinho, principalmente para frenar a Leo Messi. A la media hora Motta fue expulsado y los de Pep 'quemaron' las naves en busca de un gol que los acercase a la remontada. El tanto se resistió hasta el minuto 84, cuando Piqué anotó un gran gol que no serviría para nada. Eso sí, en los últimos instantes Bojan introdujo el balón en la red, pero el gol fue anulado por una protestada mano de Yaya Toure.

El Inter de Mourinho lo había conseguido, vencieron al intratable Barça de Guardiola a través de competitividad, coraje, presión mediática y un fútbol defensivo que les llevó a disputar la gran final de la Champions League en Madrid. Al término del encuentro, el técnico portugués dejó una imagen para la historia, celebrando la victoria sobre el césped mientras se abrían los aspersores en un desesperado intento de dispersar la celebración italiana.

Celebración con aspersores en el Camp Nou

En el último encuentro, la gran final, el Inter superó por 2-0 a un Bayern Múnich que presentó pelea en el primer tiempo, pero que se fue desinflando conforme corrían los minutos. Un doblete de Diego Milito certificó la victoria interista, que se proclamó campeón tras casi medio siglo de espera.

Final contra el Bayern

Audio: Rueda de prensa de Mourinho

Infografía del Triplete