Universal, no femenina
La lectura se puede ver desde muchas perspectivas: una manera de conocer otros mundos, de conocer otras personas, un alivio a un mal día, un abrazo al alma cuando se necesita, algo que nos atraviesa y nos descoloca o también una imposición, un libro que hay que leerse porque toca en el colegio o en el trabajo o simplemente algo sobre lo que se debe aprender, pero que igual no lo compraríamos por gusto personal.
Ellas, las mujeres, son las que más leen. En España, según el ‘Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025’, leen el 72,3% de las mujeres frente al 59,8% de hombres. En cantidades de libros, las mujeres leen de media casi 12 libros al año, mientras que los hombres leen alrededor de 10.
Los que escogen leer libros lo hacen en su tiempo libre y por ocio. En el año 2025, un 66,5% se decidía por esta actividad, frente a un 59,7% que lo hacía en 2017.
Que una buena parte de los españoles escojan leer en su tiempo libre es un buen indicador. Las horas dedicadas lo son por decisión propia y esta actividad aúna numerosos beneficios. Según Quirón Salud, leer reduce el estrés, mejora el sueño y ayuda al fortalecimiento cognitivo. Además, numerosos estudios indican que la lectura en papel contribuye a un aumento de la memoria y se interiorizan mejor los conceptos o historias que se leen.
La lectura y la escritura son algo que muchas han llevado siempre dentro. Dos escritoras y lectoras, Inma López y Andrea Barreira; la primera “fue una lectora precoz” y muy pronto decidió que su gusto por la lectura podía convertirse en su profesión. Para la segunda era todo un reto cuando de niña compartía habitación con su hermano y le pedía que apagara la luz, “aprendí a leer debajo de las sábanas”. Esto hacía presagiar que en un futuro serían dos profesionales del ámbito que más las apasionaba.
Ellas leen. ¿Qué sienten las que escriben?
🎙️ Audio: Regulera
Verse, sentirse en palabras en el relato que se construye cuando se lee, también crea vidas y personas. “Para mí, la literatura es como un espejo que no solo nos devuelve la imagen de nosotras mismas, sino que abre las puertas a qué mundos/universos/realidades queremos crear”, explica Andrea Barreira. Porque leer abre mentes, vidas y forja identidades. Lo que leemos nos forma, al igual que nuestras vivencias. Pero esa identidad no solo se alimenta con un reflejo, sino también con lo contrario, desmontando esquemas, “sobre todo, imaginar nuestra identidad fuera de los estrictos presupuestos de la realidad”, indica Inma López.
🎙️ Audio: Sociedad Machista
La propia autora dibuja lo que se pierde si no se leen palabras de voces femeninas: “Muchas de las cuestiones que nos atañen, tanto a hombres como a mujeres, deben ser contadas, ampliadas, reflexionadas y enriquecidas mediante un conocimiento de la vida que solo se puede atesorar cuando la relata una mujer desde su lugar en el mundo, que, además, es un lugar subalterno".
Y es que la literatura hecha por mujeres no es un nicho ‘para mujeres’, sino que forma una realidad para todos y se pierden perspectivas de la mitad de la población que habita en el mundo, por lo que ya no se corresponde con la visión de nicho y conocernos como sociedad y conocer diferentes alternativas no es algo que solo atañe a las mujeres, sino a cualquier ser que esté vivo.
🎙️ Audio: Espejo
🎙️ Audio: Presupuestos
Patricia Porto nota la diferencia. Relata que ve cómo los hombres copian la temática de libros de autoras que han funcionado e intentan representar realidades femeninas, pero a las que les falta profundización y sensibilización, pero lo usan porque saben que funciona. Simplemente se alinea una vez más la idea de que la literatura hecha por mujeres “implica concebirnos en una especie de liga aparte”, afirma Inma López.
🎙️ Audio: Cuestiones
Aunque el panorama literario ha ido evolucionando y se percibe que las mujeres gozan de una posición igualitaria, siguen existiendo estereotipos y luchas de las propias profesionales al lidiar con editoriales o lo que supone su género para definir su carrera e intereses literarios.
Universal no femenina
Patricia Porto nota la diferencia. Relata que ve cómo los hombres copian la temática de libros de autoras que han funcionado e intentan representar realidades femeninas, pero a las que les falta profundización y sensibilización, pero lo usan porque saben que funciona. Simplemente se alinea una vez más la idea de que la literatura hecha por mujeres “implica concebirnos en una especie de liga aparte”, afirma Inma López.
Qué acerca a lectoras y escritoras
Muchas lectoras buscan autoras en las obras que leen porque en ellas se encuentran más representadas, encuentran una visión que es como la suya, pero que saben que alguien más comparte. Uxía Ojea, lectora asidua, afirma que cuando busca obras escritas por mujeres o protagonistas femeninas, lo hace porque “necesita encontrar una visión, una voz que le resuene con la suya y la haga sentir acompañada e inspirada”.
Está claro que los libros escritos por mujeres y las lectoras que buscan voces femeninas tienen un denominador común: encontrar un espacio en el que verse y construirse, poner palabras a lo que muchas veces no se les puso y ponerlas desde el lugar que mejor se puede, la vivencia, y con la lectura no solo contribuir a placeres, sino también a avances.
Ella y él, diferentes maneras de relacionarse con los libros
Andrea Barreira explica en qué ve la diferencia de acercarse a la literatura por parte de ambos géneros; se observa en los libros y clubes de lectura, “es también palpable en qué libros se leen, qué géneros... Por ejemplo, en los clubes de lectura, hay mayoría de mujeres (abrumadora); sin embargo, cuando son clubes más específicos, como de novela negra, cómic..., esa distancia se acorta. Las mujeres leemos de todo, ¿leen de todo los hombres?”
Uxía Ojea coincide con esta idea, ya que nota la reticencia de sus amigos lectores a la hora de acercarse a obras con protagonistas mujeres o con determinadas temáticas, ya que “prefieren” otros géneros. Y no solo eso, hace tiempo se plantea un debate en redes sociales, que es de esos hombres que se sienten más interesantes, más especiales “porque leen mujeres”. Para las mujeres que forman parte de este reportaje, este tipo de ideas y de actitudes perpetúan estándares de poder y prejuicios. El poder en parte de la estructura patriarcal hace que muchos hombres busquen el éxito y, si esto los posiciona, lo usarán.
Las librerías especializadas, un espacio de comunidad
La librería Lila de Lilith se encuentra en Santiago de Compostela y abrió sus puertas en 2011. Lila de Lilith es una librería feminista en la que sus dos dueñas, Patricia Porto Paderne y Mon Vilar, y como ellas lo definen, crean un entorno en el que no solo hay libros, sino también encuentros, un lugar en el que hacer espacio a diversas voces literarias y en el que generar una comunidad con historia compartida. Las librerías independientes son uno de los principales canales de compra, un 40%, seguido por internet, un 24%, y por las cadenas de librerías, un 16%. Para Patricia Porto, espacios como este siguen siendo necesarios. Ella misma dice que a sus inicios se pasaba horas buscando en las editoriales libros de temáticas feministas, o que simplemente tuvieran voz y visión de mujer. Ahora ya no es así, por lo que en parte parece que algo sí ha cambiado. En España, el perfil de lector es una mujer joven, universitaria y urbanita. Para la dueña, un símbolo de transformación de las generaciones es que estos últimos años el perfil de las más jóvenes es diferente; ahora “están más preparadas y saben a por lo que vienen”. Añade que “vienen muchas mujeres de mediana edad que transmiten generacionalmente estos intereses a los niños y adolescentes que las rodean”.
La lectura es algo transversal a todas las edades; en España, los que más leen por edades son las personas que están en una franja de entre 65 y más, con una media de 13,4 libros al año. Aun así, los jóvenes aumentan el porcentaje de lectura y de media leen 12 libros al año; que esos 12 libros se lean entre los 14 y 24 años puede marcar buena parte de sus creencias.
Aun así, los prejuicios siguen existiendo: “Una vez recuerdo que vinieron a buscar un libro para un niño y cuando les dije que la protagonista era femenina, me dijeron que no, que igual no se sentía representado” , relata Patricia Porto. Esto también influye en cómo nos relacionamos con los libros; hombres y mujeres no lo hacemos de la misma manera.
¿Quiénes somos?
Somos Claudia, Alessandra y Emma, estudiantes de cuarto de periodismo que presentamos este trabajo para la asignatura de periodismo automatizado de la USC.